El aeropuerto se llamaba London Heathrow, si no me equivoco. La llegada fue perfecta. Encontrar el colectivo que nos llevaba al hotel, fue un dolor en el culo.
Por suerte, después de dar un par de vueltas por ahí encontramos el colectivo. Dejé mi valija en el baúl y me preparé para subir. El colectivo era tan grande que podíamos tener un par de asientos para cada uno sin problema. Me quise sentar con Delfina, que se había ido para el fondo. No sabía que hacer, si sentarme con ella - iba a quedar como una pesada y cargosa- o sentarme aparte. O lejos. O cerca. Dios mío, ¿porque soy tan tan complicada?. En fin, me decidí por sentarme al lado de una chica rubia que estaba un asiento adelante de Delfina. Le pregunté si podía y me dijo "OBVEO", en ese mismo momento me arrepentí. Sentía que la estaba molestando. Definitivamente estaba haciendo el ridículo, sentándome con ella cuando tenia medio colectivo vacío a mi disposición. ¡Tonta, tonta, tonta!. En un momento que un chico se estaba acomodando en su asiento y otro par se levantaron, aproveche la distracción - y que no iba a ser muy incomodo- le murmuré a la chica "mejor me voy para adelante", agarré mi bolso como pude y me fui dos asientos mas adelante de donde estaba ella. Me senté y empece a mirar al rededor. No había sido tan evidente, "no pasa nada", me decía a mi misma.
El colectivo se puso en marcha rápido y partimos. No tenía la más pálida idea de hacia donde, no iba a preguntar de todos modos. Chequeé la batería de mi celular, todavía quedaba algo en caso de que fuera necesario. Veinte horas sin cargarlo no es poca cosa. Y a eso hay que sumarle todo el uso que le dí durante el avión. Lo guardé y me puse a mirar por la ventana, de a poco fueron apareciendo las típicas casas inglesas, chiquitas, todas muy parecidas. Y junto a eso, mis ojos amenazaban con cerrarse, cada vez pesaban mas y mas. Al fin estaba sintiendo el peso de no pegar un ojo por veinte horas. Pero aún así, luchaba para mantenerme despierta. Casi que escuchaba la voz de mi mama en mi cabeza "¿Como te vas a perder esto? Te vas a arrepentir después, ¡abrí los ojos!". Pero llegó un momento en que ya no pude resistirme y me dormí con la cabeza contra la ventana.
Supongo que lo que me despertó fue la coordinadora hablando por el micrófono - o el colectivo, que había parado- la verdad no recuerdo como fue todo. Nos anunciaron que no íbamos camino al hotel. Primero íbamos a hacer un tour por la ciudad. ¡UN TOUR! . Creo que en el momento que lo dijeron las mandíbulas de todos se nos desencajaron. Y no de alegría. ¿Un city tour? ¿En este estado tan poco digno? Todos estábamos de acuerdo en que nos sentíamos feos, sucios y muy cansados. No nos podían hacer eso. Pero bueno, los planes son planes y no había nada que hacerle.
De un momento a otro, teníamos a una guía -Montserrat- adentro del colectivo. Era española y para mí tenia unos casi cincuenta años. El tour comenzó y mientras ella explicaba, el colectivo recorría las calles de Londres. Para ser sincera, no me acuerdo mucho de lo que ví, es muy borroso el recuerdo, pero puedo asegurarles que yo estaba que me quería tirar de la ventana. ¡Que hermoso y llamativo que era todo!
Después de unos minutos anunciaron que haríamos una parada para visitar el Big Ben. Estacionamos a unas cinco cuadras mas o menos de ahí. Teníamos poco tiempo para bajarnos porque el colectivo solo podía parar por unos minutos, no podía quedarse, así que todos, como pudieron, agarraron los abrigos que tenían a mano en sus bolsos y mochilas. Yo por suerte iba preparada y estaba decentemente abrigada. Conecté el cargador portátil a mi celular -que ya estaba rogando batería- y me bajé del colectivo.
Montserrat lideró la marcha del grupo con su paraguas en alto y comenzamos a caminar. Hacia frío, pero esperaba que estuviera mucho peor. No era que estaba perfecta, podría haberme abrigado más, si me bañara, si estuviera mas tranquila en un hotel.. pero ese no era el caso. Sacudí ese pensamiento de mi mente y me dispuse a prestar atención a lo que me rodeaba.
La guía nos contaba sobre cada edificio, estatua o monumento que íbamos pasando. Estábamos apurados, era mucha información y yo trataba de retener la mayor cantidad de datos que pudiera, pero claro que no funcionó porque ahora no recuerdo absolutamente nada de lo que nos dijo.
Al cabo de unos pocos minutos, llegamos al "Parliament Square" que es como una plaza donde se puede ver el Big Ben. Hay miles de maneras de sacar fotos del Big Ben, hay millones de perspectivas, pero creo que, -en lo personal- esa es la peor. A pesar de ser temporada baja (pleno invierno) estaba lleno de turistas, era imposible caminar con tranquilidad. Abajo voy a adjuntar una imagen que busqué en Google de ese mismo lugar. Pondría una foto que yo haya sacado, pero entre el poco tiempo que había para sacar fotos y la lluvia, las fotos fueron desastrosas.
Ojalá recordara aunque sea algo que contó Montserrat, pero como ya dije antes, no me acuerdo un carajo. De todos modos, encontré un pedacito de información que les puede ser útil.
"Big Ben. Mide 96 metros de altura y fue construido en 1858. Big Ben es el apodo de la gran campana en la Torre del Reloj en el Palacio de Westminster. Se usan monedas antiguas de penique en el péndulo para ajustar el reloj".
Ahora, podrán ver que dicha estructura esta rodeado como de edificios, de construcciones. Y es que todo forma parte del Palacio de Westminster (abajo les adjunto otra imagen de Google, donde se puede apreciar todo el palacio) que es donde también se encuentran las Casas del Parlamento.
"Casas del Parlamento. El edificio tiene 99 metros de altura y fue construido en 1070. Probablemente los edificios mas emblemáticos de Gran Bretaña, las Casas del Parlamento fueron reconstruidas despues del gran incendio de 1843 siguiendo el diseño de Charles Barry, con magníficos interiores de Pugin".
"Casas del Parlamento. El edificio tiene 99 metros de altura y fue construido en 1070. Probablemente los edificios mas emblemáticos de Gran Bretaña, las Casas del Parlamento fueron reconstruidas despues del gran incendio de 1843 siguiendo el diseño de Charles Barry, con magníficos interiores de Pugin".

Si miran bien, verán que hay una torre que resalta, se llama la Torre de Victoria. Les adjunto una imagen (de Google, como las otras anteriores) y abajo les pongo un poco de información.

"Torre Victoria. Construida en 1860, tiene 98.5 metros de altura y debe su nombre a la reina Victoria, y es la torre mas grande y más alta del Palacio de Westminster. Se erige sobre la "entrada del monarca" (Sovereing's Entrance), la única utilizada por la reina. Fue restaurada en la década de los noventa y en la actualidad alberga los Archivos Parlamentarios".
En fin, seguimos recorriendo por la zona, cerca está la Abadía de Westminster, que es una iglesia gótica anglicana del tamaño de una catedral, localizada justo al lado del Palacio. Se podía entrar, pero lamentablemente no teníamos el tiempo, además, si no me equivoco, la entrada es paga y todavía teníamos muchas cosas por hacer. Repito lo mismo, no tuve el tiempo suficiente para tomar fotos lindas, asique adjunto foto de Google.
En fin, seguimos recorriendo por la zona, cerca está la Abadía de Westminster, que es una iglesia gótica anglicana del tamaño de una catedral, localizada justo al lado del Palacio. Se podía entrar, pero lamentablemente no teníamos el tiempo, además, si no me equivoco, la entrada es paga y todavía teníamos muchas cosas por hacer. Repito lo mismo, no tuve el tiempo suficiente para tomar fotos lindas, asique adjunto foto de Google.
Después de terminar de recorrer esa parte, nos dieron unos minutos para separarnos en grupos y recorrer, la guía nos sugirió ir a comer algo. Cuando lo dijo, creo que casi todo el grupo la miró con cara fea. ¡¿Comer?! Montserrat no paraba de sugerirnos una sopa, o una milanesa. Yo pensé que se había vuelto loca. ¿Quien come eso a la mañana?. En un momento alguien la interrumpió y le preguntó que hora era. Dijo que eran casi las tres de la tarde. Claro, ahora todo tenía sentido. Entre el vuelo ajetreado, el cambio de hora y el tour, yo estaba completamente perdida y me había olvidado que yo era un ser humano que necesitaba alimentarse.
Con un par de chicas fuimos a una cafetería, yo miré la comida que había expuesta y se me revolvió el estómago. No porque fuera fea o desagradable, para nada, pero yo seguía en una etapa de recuperación del vuelo, y no podía comer sólo porque sí. Me pedí un chocolate caliente y tomé eso.
Con el tiempo que tuvimos libre, aprovechamos a hacer una pequeña repasada a lo que ya habíamos visto, tomamos un par de fotos más y fuimos al baño.
Cuando se hizo la hora de reunirnos todos devuelta, fuimos al punto de encuentro, donde estaba el colectivo y nos subimos. Cristina, la coordinadora nos contó a todos. Pero había un problema. Faltaba alguien. Adriana. No había estado con ella así que ni siquiera sabía quién era. Nadie la había visto, nadie sabía a donde se había ido. Los minutos pasaban y ella no venía, y con cada segundo que pasaba, mi coordinadora más se desesperaba. No la puedo culpar, primer día y ya perdemos a una persona. Todos formulaban teorías de dónde podría estar, otros, chistes. El tiempo pasaba y Adriana no aparecía, así que Cristina tomo la decisión de quedarse y de que nosotros continuamos con el tour.
Después no recuerdo en que momento, pero Adriana llegó. Cristina estaba lagrimeando y se bajó a abrazarla, emocionada y aliviada. Todos nos reíamos. Los chicos hacían bromas. Y sin perder mas tiempo, continuamos con el recorrido.
Fuimos al palacio de Buckingham, es muy bonito, es muy grande así que era imposible sacar una foto completa a menos que te alejaras unos cuantos metros. El detalle que tenían las puertas era impresionante. Abajo les pongo un poco de información que encontré junto a una foto de Google.
"Palacio de Buckingham. Tiene una arquitectura neo clásica, inaugurado en 1703. Este sirve a la Reina de despacho y residencia. Es unos de los pocos palacios reales en activo que quedan en el mundo. Hoy en día, los Salones de Estado se utilizan con frecuencia por la Reina y otros miembros de la Familia Real para recibir y agasajar huéspedes en visitas y ceremonias oficiales. Esta abierto para visitas en ciertas épocas del año".
Al frente del Palacio había un monumento, el monumento a la Reina Victoria. Si no me equivoco, la escultura de la punta está bañada en oro y fue creada un 16 de mayo de 1911. Abajo imagen de Google.
Con un par de chicas fuimos a una cafetería, yo miré la comida que había expuesta y se me revolvió el estómago. No porque fuera fea o desagradable, para nada, pero yo seguía en una etapa de recuperación del vuelo, y no podía comer sólo porque sí. Me pedí un chocolate caliente y tomé eso.
Con el tiempo que tuvimos libre, aprovechamos a hacer una pequeña repasada a lo que ya habíamos visto, tomamos un par de fotos más y fuimos al baño.
Cuando se hizo la hora de reunirnos todos devuelta, fuimos al punto de encuentro, donde estaba el colectivo y nos subimos. Cristina, la coordinadora nos contó a todos. Pero había un problema. Faltaba alguien. Adriana. No había estado con ella así que ni siquiera sabía quién era. Nadie la había visto, nadie sabía a donde se había ido. Los minutos pasaban y ella no venía, y con cada segundo que pasaba, mi coordinadora más se desesperaba. No la puedo culpar, primer día y ya perdemos a una persona. Todos formulaban teorías de dónde podría estar, otros, chistes. El tiempo pasaba y Adriana no aparecía, así que Cristina tomo la decisión de quedarse y de que nosotros continuamos con el tour.
Después no recuerdo en que momento, pero Adriana llegó. Cristina estaba lagrimeando y se bajó a abrazarla, emocionada y aliviada. Todos nos reíamos. Los chicos hacían bromas. Y sin perder mas tiempo, continuamos con el recorrido.
Fuimos al palacio de Buckingham, es muy bonito, es muy grande así que era imposible sacar una foto completa a menos que te alejaras unos cuantos metros. El detalle que tenían las puertas era impresionante. Abajo les pongo un poco de información que encontré junto a una foto de Google.
"Palacio de Buckingham. Tiene una arquitectura neo clásica, inaugurado en 1703. Este sirve a la Reina de despacho y residencia. Es unos de los pocos palacios reales en activo que quedan en el mundo. Hoy en día, los Salones de Estado se utilizan con frecuencia por la Reina y otros miembros de la Familia Real para recibir y agasajar huéspedes en visitas y ceremonias oficiales. Esta abierto para visitas en ciertas épocas del año".
Al frente del Palacio había un monumento, el monumento a la Reina Victoria. Si no me equivoco, la escultura de la punta está bañada en oro y fue creada un 16 de mayo de 1911. Abajo imagen de Google.
Después de haber estado por unos minutos en esa zona volvimos al colectivo para seguir recorriendo. La verdad no recuerdo exactamente que lugares vimos, pero sí recuerdo que no nos volvimos a bajar. Recuerdo haber pasado por unas calles muy bonitas del centro, seguramente pasamos por los edificios, museos y monumentos mas importantes de Londres.
El tour por fin terminó y el colectivo nos dejó en la puerta del hotel, el Ibis. Cada uno buscó sus pertenencias y entramos. Mi primera impresión del hotel fue que era hermoso. Amaba la manera en que estaba decorado, muy moderno pero a la vez cálido. Cristina se dirigió al mostrador y empezó a hablar con la recepcionista. Unos minutos después nos empezó a la llamar de a grupos de a dos para darnos la llave de la habitación. A mí me tocó con una chica que se llama Josefina, ya la tenia bastante fichada de antes, pero no sabía su nombre.
Subimos por el ascensor y nos bajamos en el tercer piso. La habitación era espaciosa y tenia todas las comodidades, eran dos camas juntas, arriba de ellas había un cuadro que armonizaba con la habitación de tonos cálidos, a un lado había un escritorio que llegaba de pared a pared, una ventana y un pequeño armario. Y obviamente teníamos un baño, que estaba cerca a la puerta de entrada.
Empecé a hablar con Josefina y me cayó bien. Acomodamos nuestras cosas y hablamos un buen rato, después cada una se fue a bañar. Tampoco teníamos mucho tiempo porque Cristina nos había dado un horario para reunirnos todos en el hall del hotel.
Cuando se hizo la hora, bajamos - yo muchísimo mas aliviada- y fuimos a recorrer por la zona. Había una estación de tren cerca, entramos y nos dividimos, teníamos tiempo de sobra para recorrer y comer por ahí. Yo estaba con Camila, Delfina y Belén. Recorrimos un buen rato la estación, estaba muy buena y llena de negocios. Por distraernos, perdimos de vista a Delfina y Belén. Con Cami las empezamos a buscar, pero no las encontrábamos por ningún lado. Nos quedaba poco tiempo y todavía no habíamos comido, para colmo, no había ningún lugar conocido y confiable para cenar.
Nos terminamos decidiendo por Starbucks, compramos bebida y un sándwich y nos fuimos a buscar una mesa para sentarnos. De casualidad encontramos a las chicas y nos sentamos con ellas. Todo iba a la perfección hasta que metí la pata: en un movimiento brusco, queriendo agarrar algo que estaba en la mesa, volteé la botella de Belén, la cual se volcó en su rodilla ¡Que vergüenza! Se notaba que se había enojado conmigo, y yo no sabia que hacer. Le pasé servilletas, junté el desastre que había hecho y fui a tirarlo. Seguía muy enojada, como que si el jean se estuviera esfumando poco a poco por culpa del líquido que yo había derramado. La tensión se podía tocar con los dedos, y los comentarios que hacía Delfina no hacían nada mas que empeorar la situación. Casi que animaba a que Belén estuviera peor. Me sentía horrible, me sentía totalmente humillada.
Gracias a Dios se hizo la hora de reunirnos con el resto del grupo, y nos dió la excusa a Camila y a mí para escaparnos y dejarlas a ellas dos en el baño.
En el camino de vuelta al hotel yo seguía pensando en lo que había pasado, sentía que Belén me iba a odiar por el resto del viaje, que ni siquiera me iba a querer mirar a la cara. Pensaba en formas de arreglarlo, que cosas podía decir y cómo, hasta que en un momento escucho que alguien me habla. Era ella.
"Romi, perdón por lo que te dije, al final el jean se secó y quedó re bien". Wow. La sensación de alivio que tuve al escuchar esas palabras fue impresionante, casi que me ponía a saltar de la felicidad, pero de alguna manera me las arreglé para contestarle algo como "Todo bien, no te preocupes". Estaba considerando seriamente la posibilidad de hacer una fiesta para celebrar. Me sentía aliviada. Ya había pasado. Se había terminado.
No recuerdo exactamente lo que pasó cuando llegamos de vuelta al hotel, pero seguramente nos fuimos todos a dormir temprano, el cansancio que teníamos era increible. Había sido un día de locos.
El tour por fin terminó y el colectivo nos dejó en la puerta del hotel, el Ibis. Cada uno buscó sus pertenencias y entramos. Mi primera impresión del hotel fue que era hermoso. Amaba la manera en que estaba decorado, muy moderno pero a la vez cálido. Cristina se dirigió al mostrador y empezó a hablar con la recepcionista. Unos minutos después nos empezó a la llamar de a grupos de a dos para darnos la llave de la habitación. A mí me tocó con una chica que se llama Josefina, ya la tenia bastante fichada de antes, pero no sabía su nombre.
Subimos por el ascensor y nos bajamos en el tercer piso. La habitación era espaciosa y tenia todas las comodidades, eran dos camas juntas, arriba de ellas había un cuadro que armonizaba con la habitación de tonos cálidos, a un lado había un escritorio que llegaba de pared a pared, una ventana y un pequeño armario. Y obviamente teníamos un baño, que estaba cerca a la puerta de entrada.
Empecé a hablar con Josefina y me cayó bien. Acomodamos nuestras cosas y hablamos un buen rato, después cada una se fue a bañar. Tampoco teníamos mucho tiempo porque Cristina nos había dado un horario para reunirnos todos en el hall del hotel.
Cuando se hizo la hora, bajamos - yo muchísimo mas aliviada- y fuimos a recorrer por la zona. Había una estación de tren cerca, entramos y nos dividimos, teníamos tiempo de sobra para recorrer y comer por ahí. Yo estaba con Camila, Delfina y Belén. Recorrimos un buen rato la estación, estaba muy buena y llena de negocios. Por distraernos, perdimos de vista a Delfina y Belén. Con Cami las empezamos a buscar, pero no las encontrábamos por ningún lado. Nos quedaba poco tiempo y todavía no habíamos comido, para colmo, no había ningún lugar conocido y confiable para cenar.
Nos terminamos decidiendo por Starbucks, compramos bebida y un sándwich y nos fuimos a buscar una mesa para sentarnos. De casualidad encontramos a las chicas y nos sentamos con ellas. Todo iba a la perfección hasta que metí la pata: en un movimiento brusco, queriendo agarrar algo que estaba en la mesa, volteé la botella de Belén, la cual se volcó en su rodilla ¡Que vergüenza! Se notaba que se había enojado conmigo, y yo no sabia que hacer. Le pasé servilletas, junté el desastre que había hecho y fui a tirarlo. Seguía muy enojada, como que si el jean se estuviera esfumando poco a poco por culpa del líquido que yo había derramado. La tensión se podía tocar con los dedos, y los comentarios que hacía Delfina no hacían nada mas que empeorar la situación. Casi que animaba a que Belén estuviera peor. Me sentía horrible, me sentía totalmente humillada.
Gracias a Dios se hizo la hora de reunirnos con el resto del grupo, y nos dió la excusa a Camila y a mí para escaparnos y dejarlas a ellas dos en el baño.
En el camino de vuelta al hotel yo seguía pensando en lo que había pasado, sentía que Belén me iba a odiar por el resto del viaje, que ni siquiera me iba a querer mirar a la cara. Pensaba en formas de arreglarlo, que cosas podía decir y cómo, hasta que en un momento escucho que alguien me habla. Era ella.
"Romi, perdón por lo que te dije, al final el jean se secó y quedó re bien". Wow. La sensación de alivio que tuve al escuchar esas palabras fue impresionante, casi que me ponía a saltar de la felicidad, pero de alguna manera me las arreglé para contestarle algo como "Todo bien, no te preocupes". Estaba considerando seriamente la posibilidad de hacer una fiesta para celebrar. Me sentía aliviada. Ya había pasado. Se había terminado.
No recuerdo exactamente lo que pasó cuando llegamos de vuelta al hotel, pero seguramente nos fuimos todos a dormir temprano, el cansancio que teníamos era increible. Había sido un día de locos.
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