Mis queridos lectores, para que este blog no sea sólo un montón de información perdida en la red, antes, tengo que contarles un poquito de mi vida, un poquito de historia.
Mi nombre es Romina, tengo diecisiete años y soy de Argentina, hija de los mejores padres del mundo y hermana de dos hermosas niñas.
Para que entiendan el propósito de este blog, voy a comenzar con uno de los recuerdos mas claros que tengo hasta el día de hoy: yo en el comedor de mi casa, con siete años de edad, hablando con mi mamá sobre empezar a estudiar en un instituto privado, para aprender inglés. Por las mañanas iría a la escuela y por la tarde, al instituto.
Recuerdo haber estado dando vueltas a la columna que estaba en el comedor, como en un gesto nervioso, mientras charlaba con mi mamá. Al final me dijo que tenia tiempo para pensarlo. Si mal no recuerdo, me dio tres días para elegir entre empezar el instituto o no. Yo elegía. Al final, mi decisión fue que estaba dispuesta a empezar el instituto. Mis papas antes me habían explicado todos los pros: que me serviría para un futuro, para buscar trabajo cuando sea grande, para comunicarme con mucha mas gente de todo el mundo, para negocios, el típico discurso que nos dan los padres para convencernos de hacer algo.
En fin, los dos primeros años en el instituto fueron excelentes: usábamos libros con los personajes de Disney, usábamos stickers, nos tenían mucha paciencia y nada era aburrido. Los tres o cuatro años siguientes fueron un martirio, yo lloraba porque no quería ir, no entendía los temas, estaba en una etapa de negación total al inglés. Pero algo pasó, no se qué, quizás fue de tanto escuchar canciones en ingles, o por la cantidad de películas americanas que veía en la tele, o porque muchas de mis amigas también estaban aprendiendo el idioma, que de pronto, empecé a amar el inglés.
Para ya los dos últimos años de instituto -eran ocho en total- el inglés ya no era un idioma que me gustaba, sino que se había convertido en una de mis pasiones: cuando hablo ingles me siento como que si nadie me pudiera juzgar, me hace sentir que puedo expresarme libremente, me hace sentir mas segura de mi misma. Junto con todo eso, comenzó mi interés por el mundo alrededor de mi, por países extranjeros, por diferentes culturas, todo me fue influenciando poco a poco, y con el tiempo, aprendí que era un intercambio cultural, quien lo hacia, como y cuando.
A todo esto, se acercaba mi cumpleaños número 15, y para los que no saben, en Argentina se hace una celebración importante cuando una chica cumple esa edad. Generalmente una fiesta, con muchos invitados, una cena formal, Disc Jockey y una quinceañera que usa un hermoso vestido largo para una fiesta que termina recién a las seis de la mañana.
Ser el centro de atención nunca fue lo mio, y no me veía a mi misma haciendo tal cosa, por eso fue que descarté la fiesta de 15. Mi ultima opción era irme de intercambio cultural a algún país. Venia "cocinando" la idea desde hace unos cuantos añitos, me llamaba la atención muchísimo y lo mejor de todo, ¡es que era el combo perfecto! Ingles + conocer lugares que siempre quise. ¿Mejor? Imposible.
Con el paso del tiempo, durante unos meses, fuimos haciendo averiguaciones a distintas empresas y escuelas que se encargaban de hacer programas de intercambio. Lo mejor era que podría irme de intercambio con mi mejor amiga, Nicole. Aprovechando que su mama y la mía tienen lazos muy estrechos, se "unieron" para recolectar información, comparar empresas e investigar.
Al final, -gracias a un par de contactos en común- dimos con una empresa llamada Turam, de la provincia de Santa Fé. Contactamos con la empresa y nos encantó su programa, lo que ofrecía y la manera en que estaba programado el viaje. Partiríamos un 28 de diciembre de 2014 y volveríamos para el 5 de febrero de 2015. Entre las cosas mas interesantes que incluía el programa estaba; tour por Irlanda, Inglaterra - donde también íbamos a la escuela y nos hospedábamos en casa de familia- tour por Escocia y Francia. Estaba mas que completo y no había que pensarlo dos veces.
Todo iba a la perfección, hasta que recibimos un e-mail al correo de mi mamá de parte de la administradora de la empresa, Luz, diciendo que yo no iba a poder participar del viaje de ese año. Imagínense ustedes como se me cayó el alma a los pies.
El problema era que al viajar con 15 años de edad, yo iba a tener que ir a una escuela diferente a la que van los mayores de 16 años de edad, cosa que no era muy conveniente. Además, generalmente hay más de una persona de 15 dispuesta a viajar, pero este año fue la excepción y yo era la única candidata de 15 años para el viaje. No lo valía. A cambio, me propusieron esperar hasta el viaje del año siguiente. Para ese entonces, ya no habría problema porque ya tendría la edad requerida.
Debo admitir que me costó un poquito superar el hecho de que ya no viajaría con mi mejor amiga, me puse muy mal en un principio, pero aún así me alegré por ella y nos prometimos volver en algún punto de nuestras vidas y hacer ese viaje juntas.
El tiempo pasó, mi mejor amiga volvió del viaje, con muchas anécdotas, emocionada - ¡y con muchos regalos! - y sin darme cuenta, faltaban ya pocos meses para mi turno. Y junto con el tiempo que pasaba, vinieron otras novedades, otros cambios. La empresa decidió cambiar el programa, y en vez de visitar Irlanda, visitaríamos Bélgica. ¡Fue una sorpresa!
La emoción y el nerviosismo iba en aumento y aumento a medida que nos acercábamos a la gran fecha. De a poco me iba despidiendo de mis compañeras de la escuela, de mis amigas mas cercanas.. Eran casi cuarenta días de viaje, no es la gran cosa, ya lo sé, pero al menos me daba la excusa perfecta para reunirme con amigas.
Entre una de esas tantas despedidas, recuerdo una charla que tuve con unas de mis abuelas, en mi casa. Ella me preguntó que qué iba a hacer mientras estuviera allá, si iba a escribir en un diario mi día a día, o si sólo trataría de acordarme todo. Ella me hizo esa pregunta porque sabe que me gusta escribir desde chiquita, de hecho ella fue la persona que mas me influenció para escribir, para que nunca lo deje, ella quería que aproveche eso. Le respondí que trataría de escribir y dejar plasmado todo lo que pudiera. Lo iba a hacer por ella y por mí. Me encantaba la idea y estaba de acuerdo. Hice como una especie de pacto conmigo misma: cuando vuelva a Argentina, escribo absolutamente todo lo que tengo en mente, todo lo que recuerde del viaje, lo imprimo, y se lo entrego a mi abuela.
Así que, como se podrán estar imaginando, esto es para y por ella. Un blog secreto, algo que no se supone que nadie conozca - ¡al menos hasta que sea lo suficiente corajuda como para mostrárselo a toda mi familia! - Espero que a través de estos posts, puedan tener al menos un vistazo de todo lo que viví, y que ustedes puedan vivir aunque sea en sus imaginaciones un poquito de eso. Una "escapadita" de la realidad. Está escrito con todo el amor del universo y para que también ustedes, mis lectores anónimos lo lean. Ojalá que esta introducción no haya sido aburrida. ¡Disfruten lo que sigue!
Ser el centro de atención nunca fue lo mio, y no me veía a mi misma haciendo tal cosa, por eso fue que descarté la fiesta de 15. Mi ultima opción era irme de intercambio cultural a algún país. Venia "cocinando" la idea desde hace unos cuantos añitos, me llamaba la atención muchísimo y lo mejor de todo, ¡es que era el combo perfecto! Ingles + conocer lugares que siempre quise. ¿Mejor? Imposible.
Con el paso del tiempo, durante unos meses, fuimos haciendo averiguaciones a distintas empresas y escuelas que se encargaban de hacer programas de intercambio. Lo mejor era que podría irme de intercambio con mi mejor amiga, Nicole. Aprovechando que su mama y la mía tienen lazos muy estrechos, se "unieron" para recolectar información, comparar empresas e investigar.
Al final, -gracias a un par de contactos en común- dimos con una empresa llamada Turam, de la provincia de Santa Fé. Contactamos con la empresa y nos encantó su programa, lo que ofrecía y la manera en que estaba programado el viaje. Partiríamos un 28 de diciembre de 2014 y volveríamos para el 5 de febrero de 2015. Entre las cosas mas interesantes que incluía el programa estaba; tour por Irlanda, Inglaterra - donde también íbamos a la escuela y nos hospedábamos en casa de familia- tour por Escocia y Francia. Estaba mas que completo y no había que pensarlo dos veces.
Todo iba a la perfección, hasta que recibimos un e-mail al correo de mi mamá de parte de la administradora de la empresa, Luz, diciendo que yo no iba a poder participar del viaje de ese año. Imagínense ustedes como se me cayó el alma a los pies.
El problema era que al viajar con 15 años de edad, yo iba a tener que ir a una escuela diferente a la que van los mayores de 16 años de edad, cosa que no era muy conveniente. Además, generalmente hay más de una persona de 15 dispuesta a viajar, pero este año fue la excepción y yo era la única candidata de 15 años para el viaje. No lo valía. A cambio, me propusieron esperar hasta el viaje del año siguiente. Para ese entonces, ya no habría problema porque ya tendría la edad requerida.
Debo admitir que me costó un poquito superar el hecho de que ya no viajaría con mi mejor amiga, me puse muy mal en un principio, pero aún así me alegré por ella y nos prometimos volver en algún punto de nuestras vidas y hacer ese viaje juntas.
El tiempo pasó, mi mejor amiga volvió del viaje, con muchas anécdotas, emocionada - ¡y con muchos regalos! - y sin darme cuenta, faltaban ya pocos meses para mi turno. Y junto con el tiempo que pasaba, vinieron otras novedades, otros cambios. La empresa decidió cambiar el programa, y en vez de visitar Irlanda, visitaríamos Bélgica. ¡Fue una sorpresa!
La emoción y el nerviosismo iba en aumento y aumento a medida que nos acercábamos a la gran fecha. De a poco me iba despidiendo de mis compañeras de la escuela, de mis amigas mas cercanas.. Eran casi cuarenta días de viaje, no es la gran cosa, ya lo sé, pero al menos me daba la excusa perfecta para reunirme con amigas.
Entre una de esas tantas despedidas, recuerdo una charla que tuve con unas de mis abuelas, en mi casa. Ella me preguntó que qué iba a hacer mientras estuviera allá, si iba a escribir en un diario mi día a día, o si sólo trataría de acordarme todo. Ella me hizo esa pregunta porque sabe que me gusta escribir desde chiquita, de hecho ella fue la persona que mas me influenció para escribir, para que nunca lo deje, ella quería que aproveche eso. Le respondí que trataría de escribir y dejar plasmado todo lo que pudiera. Lo iba a hacer por ella y por mí. Me encantaba la idea y estaba de acuerdo. Hice como una especie de pacto conmigo misma: cuando vuelva a Argentina, escribo absolutamente todo lo que tengo en mente, todo lo que recuerde del viaje, lo imprimo, y se lo entrego a mi abuela.
Así que, como se podrán estar imaginando, esto es para y por ella. Un blog secreto, algo que no se supone que nadie conozca - ¡al menos hasta que sea lo suficiente corajuda como para mostrárselo a toda mi familia! - Espero que a través de estos posts, puedan tener al menos un vistazo de todo lo que viví, y que ustedes puedan vivir aunque sea en sus imaginaciones un poquito de eso. Una "escapadita" de la realidad. Está escrito con todo el amor del universo y para que también ustedes, mis lectores anónimos lo lean. Ojalá que esta introducción no haya sido aburrida. ¡Disfruten lo que sigue!
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